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Campaña Chimeneas de Cádiz- Febrero 2011- IEO

 

Mensaje 17

 

El Cornide de Saavedra maniobrando en el interior de la darsena del puerto de Cádiz ©IEODomingo 27 de febrero de 2011

 

Salimos a la mar a las nueve en punto de la mañana. Dejamos en el muelle del puerto de Cádiz al Investigador Principal del Proyecto INDEMARES/CHICA haciendo fotografías del buque en la maniobra de desatraque. A penas salimos a la mar nos comunica el Jefe de Campaña que vamos a tener marejada a fuerte marejada con viento del nordeste fuerza 5, arreciando a 6 por la tarde. Saliendo del puerto comenzamos a ver los borreguillos que forman las olas y alguno se empieza a inquietar por los movimientos del barco, no vaya a ser que empiecen los mareos y sus consecuencias desastrosas. Las bajas en el trabajo son terribles, tanto para el que las padece como por las ausencias en la mesa de trabajo, en la que hay que repartir más trabajo para los que aguantan en pie. En fin, el Jefe de Campaña recomienda que el que se encuentre un poco flojo se tome la conveniente Biodramina y que se prepare por si hay movimiento.

 

Nos alejamos del muelle nº 1 mientras Víctor Díaz-del-Río pone al rojo vivo su cámara disparando foto tras foto de la salida del buque. Víctor llegó ayer al medio día a Cádiz, para reunirse con el Jefe de Campaña y hablar con el equipo científico desplazado a bordo. Como ya todos sabéis, tuvimos ocasión de hablar de todo lo que llevábamos hecho hasta el día de hoy. Su preocupación por los más mínimos detalles de la campaña son muy de agradecer y resultan un acicate para procurar hacer mejor las cosas. Su reunión de seguimiento de la campaña con Luismi, el Jefe de Campaña, pone de manifiesto la buena sintonía de trabajo que reina en el seno del Grupo de Investigación. Trabajan codo con codo desde hace muchos años y se conocen perfectamente el uno al otro.  Han analizado todos los avances hechos en la campaña y lo que resta por hacer. Su apoyo a todas las decisiones de Luismi es importante y no le ha faltado nunca, cosa que da solidez a la propia investigación y refuerza la imagen corporativa que ambos quieren transmitir a los invitados a la campaña y a los que contemplan al IEO desde fuera. 

 

Hay nuevos investigadores a bordo. Los científicos del área de Recursos Vivos ya se han desembarcado, pues en esta segunda parte de la campaña no realizaremos ningún arrastre demersal, ya que todos los que había que hacer se han concentrado en la primera parte. Su salida del barco deja paso al equipo de bentólogos de la Universidad de Málaga. Ellos ya vinieron a Cádiz ayer, y durmieron en el buque anoche.

 

Hoy es domingo, aunque al principio parecía un lunes cualquiera, pues estamos madrugando y empezando a trabajar de nuevo después de un día de descanso en puerto.  Descanso para algunos, pero no todos, como por ejemplo Nieves que ha pasado gran parte del sábado organizando equipo y material para la segunda parte de la campaña.

 

En realidad, la entrada al comedor para desayunar es el momento en el que puedes asegurar que es domingo. Ves la mesa llenita de churros y a Víctorino Paz, el Mayordomo, que te pregunta si quieres chocolate. ¡Por supuesto, Víctor, muchas gracias! Y cuando te estás sentando, después de saludar al resto de los comensales, ya tienes a Víctor de nuevo a tu vera, con la bandeja cargada con el material inventariable y el fungible, dispuesto a depositar la taza y a servirte el chocolate. La bandeja de churros en medio de la mesa es repuesta a medida que van siendo consumidos. Las manos de los científicos sobrevuelan la mesa y se dejan caer sobre la bandeja de manera que los churros van desapareciendo a gran velocidad. No hace falta preguntar para saber que hoy están particularmente buenos.  

 

Tan pronto estamos en la mar navegando fuera de la rada del puerto, nos dirigimos a Gazul, que resulta ya muy familiar para todos nosotros. A medida que nos alejamos de tierra vamos perdiendo cobertura y conexión a Internet. Volvemos a realizar los ejercicios de abandono del buque que realizamos el primer día, pero esta vez probamos la salida de emergencia que hay desde el piso del gimnasio, ‘los infiernos’ en el argot popular, que consiste en una serie de trampillas, así que hay que ir trepando de una a otra para poder salir a cubierta. Es como un pasadizo secreto de las películas donde hay castillos de la Edad Media. Si hay un incendio de verdad, espero que nos demos mucha más prisa en subir de la que nos hemos dado hoy. La tripulación nos explicó como usar los botes salvavidas y los trajes de seguridad. Un buque como este tardaría un buen rato en hundirse, por lo que tendríamos tiempo de ponernos el traje y ayudarnos unos a otros antes de tener que abandonar el buque. Esto, por muy extraño que parezca, es una tranquilidad. Si se hunde, se hundirá despacio… ¡ohú, que alegría! Pues con esas empieza el meneo del barco. ¡Hala!... a por la Biodramina.

 

El Cornide de Saavedra atracado en el muelle nº1 del puerto de Cádiz ©IEO                                                                        El Cornide de Saavedra luciendo el logotipo del Proyecto LIFE+ ©IEO

 

En el tiempo de travesía hasta Gazul, que ronda las tres horas, todos los científicos se afanan en ordenar el laboratorio, revisando los puntos de muestreo y diseñando nuevos lugares donde podríamos realizar arrastres complementarios en previsión de que la cámara no diese buenos resultados. Cuando llegamos a Gazul, realizamos un perfil con la cámara de fotografía submarina. La velocidad de disparo de la cámara fotográfica es de una foto cada 4 segundos. Nos encontramos con el primer inconveniente, el pinger de localización no emite a una frecuencia adecuada para que se vea la posición de la cámara en la ecosonda. Su frecuencia de emisión debe de interferir en la del ecosonda y de esa manera podremos observar una señal oscura sobre la pantalla de control de la profundidad y deducir la posición que ocupa la cámara con respecto  al fondo. Decidimos subirla a bordo, y pensamos otras alternativas: usar el altímetro de la roseta, o bien, instalar el sensor de profundidad utilizado con el beam trawl. Nos decantamos por ésta última. Lo instalamos y dejamos la cámara preparada.

 

Entre tanto ha llegado la hora del almuerzo del primer turno. Al ser domingo, la comida es especial, aunque la verdad es que todos los días lo es, así que nos acicalamos para disfrutar de los manjares que nos han preparado “los antoninos” y nos sentamos a la mesa en nuestros puestos respectivos. Una tarjeta dispuesta junto a las paneras nos ilustran sobre los servicios que van a ser servidos en el día de hoy. Ya sabemos que siendo domingo el almuerzo se inicia, tradicionalmente, con unos entremeses de alta calidad: queso manchego curado y semi curado de una de las fincas más acreditadas de la muy noble Ciudad Real, acompañado de finas láminas de untuoso jamón ibérico cortado a mano con cuchillo jamonero, pan recién hecho en los hornos altos de la cocina -pues están a la altura de los ojos para no agacharse-, y un vino tinto generoso que ayuda a refrescar el gaznate. De segundo plato nos sirven una rosada en salsa de almejas en la que nos vemos obligados a mojar el resto del pan que había quedado en las paneras después de degustar los entremeses. Y de tercero, un bistec tamaño mapamundi adornado con tiernos y sabrosos, además de aromáticos, pimientos rojos asados. Una auténtica delicia que arranca las más encendidas alabanzas de todos los comensales, particularmente los recién incorporados, hacia los restauradores de la cocina. El postre, siguiendo la tradición de los más refinados gourmets, se sirven uno refrescante tarta helada al whisky que algunos aderezan con unas gotitas del destilado escocés. Como es habitual, los comensales salen del comedor rodando como croquetas, pero con energías renovadas para afrontar la tarea que pueda aparecer en cubierta.

 

Durante los turnos de almuerzo realizamos un testigo de gravedad en la cima de Gazul, a una profundidad de 364 m. La longitud del sondeo es de 43 cm de brecha fangosa. A continuación realizamos una draga de arrastre, al norte de Gazul. Largamos 1000 metros de cable a 444 metros de profundidad. Obtuvimos enlosados de diferentes tamaños, 10 especies de esponjas, gorgonias, Leptometra, Cidaris, bioclastos. Fauna de fondos duros con una alta biodiversidad. Los bentólogos, encantados de la vida. Raúl Merinero, ansiando ver chimeneas, pero ya se va contentado con los enlosados tan vistosos que comienzan a subir del fondo del mar. Nos disponemos a realizar un nuevo arrastre en las crestas al oeste de Gazul, a 460 m de profundidad. El resultado es: fauna de fondos blandos con bioclastos, Leptometra y Cidaris.  

 

A las 15:25 Juan Diego Jiménez, el técnico de la cámara de fotos, informa al jefe de campaña que se ha presentado una avería de difícil reparación en el foco de la cámara. El sistema de iluminación parece que ha quedado inutilizado ya que entró agua en el tubo y ha fundido la tarjeta de los leds. Esta contingencia ha provocado que no se pueda obtener ninguna foto de los fondos marinos de las zonas de trabajo. Entonces y tras informar al investigador principal del proyecto, el jefe de campaña decidió desembarcar al técnico ya que no se requería su presencia a bordo, pues su única misión era realizar fotografías del fondo marino, y sin la cámara, su tarea es imposible de realizar.

 

Por la tarde ya no podemos realizar ninguna actividad científica, pues tenemos que ir al puerto de Cádiz, lo que nos toma unas 3 horas. Para no tener que atracar en puerto, lo cual requiere la participación de los prácticos -con el consiguiente incremento de la factura-, y realizar toda la maniobra de salida de nuevo, el buque se acerca al puerto y el técnico es desembarcado en una zodiac hasta Cádiz en compañía del Contramaestre.

 

Es en este tipo de situaciones, en las que se ve la importancia de un jefe de campaña y la necesidad de que sea eficaz. Luismi tuvo que tomar muchas decisiones y muy rápidamente. Como estaba previsto en el plan de campaña, si sobraba tiempo, la campaña se extendería a los “volcanes del sur”, una formaciones geológicas similares a las que hemos estudiado en la primera parte de la campaña. Ahora que no vamos a poder hacer las fotos, se va a seguir el “plan B” y efectivamente, iremos a inspeccionar la zona de chimeneas y volcanes submarinos que se encuantra al sur de donde estamos ahora, algunas zonas quedan ya a la altura del estrecho de Gibraltar.

 

Nuestro jefe de campaña, Luismi, tiene un trato muy cercano, tanto con la tripulación como con su equipo científico. Tal vez ese sea parte de su secreto para funcionar tan bien. El equipo en general es bastante participativo en la toma de decisiones y Luismi aprovecha el conocimiento de todos y escucha todas las opiniones para la toma de decisiones.

 

Luismi es de Arcos de la Frontera, y a menudo bromea y toma el pelo a la gente, y tanto por lo que dice como por como lo dice, tiene mucha gracia. Estudió Ciencias del Mar en la Universidad de Cádiz. Cooperó con el Departamento de Geología como Alumno Colaborador, lo que le permitió realizar unas prácticas en el Centro Oceanográfico de Málaga bajo la tutoría de Víctor Díaz-del-Río Español, iniciándose en la investigación de la Dorsal de Alborán. Escribió su tesis de licenciatura sobre la evolución holocena de los deltas del mar de Alborán. Se fue a Italia tres meses, a la Spezia, y trabajó en SACLACENT, perteneciente a la NATO. Hizo un curso de Formación de Personal de Investigación, y trabajó en la empresa privada ESGEMAR, S.A. dedicada a los estudios geológicos submarinos. Durante los tres primeros años en la empresa estuvo de becario en régimen de prácticas, periodo de tiempo tras el cual fue contratado. En el 2001, obtuvo una plaza por oposición de Técnico Superior Especialista en el IEO. Trabajó un año en la sede central del IEO en Madrid. En el año 2002 se trasladó al Centro Oceanográfico de Málaga. Ahí, comenzó su cooperación con Víctor Díaz-del-Río que por entonces eran los únicos geólogos marinos del grupo GEMAR. Siguieron unos años de planificaciones, crearon el equipo de geología marina a base de recibir estudiantes en prácticas y de generar contratos contra proyectos. El crecimiento de la unidad de investigación fue la base del trabajo que ahora realizan, en el disponen de una media de 12 investigadores y técnicos. Hoy cuenta con cuatro investigadores titulares y siete contratados, a los que hay que añadir los estudiantes de master y los que se reciben en prácticas procedentes de los países de la UE.  En 2008 hizo su tesis doctoral, que fue en cierto modo una ampliación de su tesina. Se centró en el estudio de los sistemas deltaicos desde Faro a Cabo de Gata, estudiando la evolución de los depósitos sedimentarios bajo condiciones de cambio climático. Después de la tesis doctoral, pudo optar a la categoría de Investigador Titular lo que le ha permitido incrementar sus responsabilidades en I+D en el IEO y en el sistema nacional e internacional. Uno de sus grandes logros más recientes, ha sido la cooperación entablada con un grupo de análisis matemático de la Universidad de Málaga en proyectos comunes, actividad que está permitiendo realizar una tesis doctoral bajo su dirección y que habrá de dar aún más frutos en el inmediato futuro. 

 

Siempre se levanta el primero, al menos de los científicos, pues el marmitón Enrique López Martínez se levanta a las 5 de la madrugada. La verdad es que Luismi no duerme mucho, quizás el peso de su responsabilidad le impide conciliar el sueño. Ya sabéis que siempre desayuna con el Capitán, y con quien esté levantado a las 7.15, que no son muchos. Es dinámico y activo, pasa la mayor parte del tiempo en el puente, supervisando y dirigiendo las actividades científicas junto al Capitán. Cuando los artes suben a cubierta, baja y supervisa las atividades, comprueba que todo esté saliendo bien, y pregunta si hay alguna particularidad sobre lo que hemos encontrado. Todo eso lo apunta luego en su Ipad en el cual va escribiendo su diario de bordo, en el que apunta en detalle todas las actividades realizadas. Come cuando puede, por lo que a menudo tiene que cambiar su turno de comida.

 

Después de realizar la operación de desembarque del técnico, nos dirigimos a la primera estación de CTD de la nueva malla de muestreo hidrológico que ha planificado Ricardo Sánchez, que en esta parte de la campaña realizarán por las noches Curro y Sergio.

 

Hoy hay una cena deliciosa, de primero sopa, de segundo arroz con sepia, estilo paella, y de tercero filetes de pavo en una salsa sabrosa. Tuvo tanto éxito que Víctor tuvo que ir a la cocina a por más pues fueron varios los que repitieron. Y de postre, un plátano.

 

Después de cenar, a las 9, el equipo científico se reúne en la biblioteca para realizar un nuevo plan de campaña. Es una pena no poder tomar las fotografías submarinas que tantas ganas teníamos de ver y que tan necesarias son para los estudios del bentos marino. Nos hubiesen permitido ver el fondo marino que hemos estado extrayendo durante la primera parte de la campaña, analizando, midiendo y estudiando, en su hábitat natural, ver como es el ecosistema en su totalidad, en el agua.

 

Cuando cae definitivamente la noche y los cuerpos se van rindiendo al cansancio, cada cual se va retirando a su camarote y comienza la desbandada. Solamente quedan de guardia Curro y Sergio para continuar con la recogida de datos de columna de agua. Hay que coger fuerzas para la jornada siguiente y para toda la semana, que promete ser muy interesante y mantenernos muy ocupados.

 

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    posted 8 Marzo 2011